La alta velocidad ya es una realidad
Madrid y Valencia estarán unidas por el AVE el año que viene gracias a la mayor obra de ingeniería que se ejecuta actualmente en la Comunitat.
Queda un año para que Valencia y Madrid estén conectadas por alta velocidad mediante la obra de ingeniería más ambiciosa que se recuerda en el Cap i Casal desde la construcción del puerto. Un año para que el símbolo de modernidad por excelencia de este país arribe a tierras valencianas.
En 2010, 20 trenes por sentido conectarán la capital de España con la capital del Turia, duplicando el servicio que hoy en día prestan los trenes Alaris. Y el trayecto actual de más de tres horas en coche se reducirá a algo más de una. Un tiempo casi anecdótico, gracias a los 350 kilómetros por hora que alcanzarán los modelos Pato elegidos para la línea, que tendrán cabida para 348 pasajeros por viaje.
La línea de Levante se encuentra a pleno rendimiento, con todos los tramos ya adjudicados o en obras, con la previsión de terminar antes de que finalice 2010, atendiendo al compromiso reiterado por diferentes ministros de Fomento, el último, José Blanco.
NUDO SUR
Las obras que afectan a la ciudad se inician con el tramo llamado Acceso Sur, entre Picanya y Valencia, casi terminado. En este se incluye el viaducto sobre el nuevo cauce, que supera los 500 metros de longitud, finalizado desde hace casi un año. Los trenes, una vez superen la estructura, llegarán al núcleo urbano a través del nudo sur, una de las obras más complicadas, actualmente en ejecución. Dotado de una inversión de 78 millones, tiene la complicada tarea de reordenar el tráfico ferroviario de la zona. Por un lado, recogerá la línea de Cercanías tradicional que llegará desde la actual parada de San Isidro, además de los trenes de alta velocidad y los de mercancías. Esta actuación permite recoger todos los tráficos ferroviarios, que llegan a distintas alturas, para conducirlos hacia los túneles que arrancan en San Marcelino. Dentro de esta intervención, ha sido necesario crear un paso elevado en la prolongación de Gaspar Aguilar que sortea la futura infraestructura, además de un cruce de vías a distinta altura, que recibe el nombre técnico de pérgola.
La configuración del nudo sur ha sido uno de los aspectos más debatidos entre el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), el Ayuntamiento y las asociaciones vecinales. En sus orígenes, se planificó un soterramiento menos agresivo, es decir, había más tramo de vía en superficie, aunque el consenso alcanzado permitió iniciar antes el arranque de los túneles. Así se evita que los barrios de San Marcelino y Camí Real, que durante décadas han soportado la separación física provocada por las vías de Cercanías, tuvieran que seguir aguantando la misma situación con el AVE.
Así, se adelanta el cubrimiento de los túneles, de manera que cuando lleguen a la altura de la calle Ciudad del Aprendiz estén prácticamente a la altura del suelo.
La idea es crear un talud verde sobre la citada infraestructura, que aunque no garantizará la permeabilidad completa entre los barrios citados, sí ofrecerá un aspecto más suave que el cinturón de hierro que conformaban las ya desaparecidas vías del ferrocarril.
EL CANAL DE ACCESO
Si se acepta que el nudo sur arranca en San Marcelino, se puede decir que finaliza en las inmediaciones de Malilla, a la altura del paso elevado del bulevar sur, donde arranca la avenida Federico García Lorca, actualmente ocupada por las vías que se dirigen hacia la estación del Norte. En esta zona comienza el llamado canal de acceso, un enorme túnel que llevará los trenes, una vez rebasen el nudo sur, hasta la futura estación Central subterránea, cuyos andenes, de 400 metros, se situarán bajo la actual.
Los trabajos se han dividido en fases. La primera, en ejecución, permitirá adecuar la vía para que el AVE llegue a la estación provisional. La segunda, ahora en proyecto, será la obra definitiva de soterramiento, que liberará la zona de vías para ejecutar el proyecto urbanístico del Parque Central.
ESTACIÓN PROVISIONAL
Ante la imposibilidad de que la nueva estación estuviera lista en 2010, el Gobierno decidió habilitar una parada provisional. Su estructura, también muy avanzada, se puede ver en la playa de vías situada bajo el paso elevado de Peris y Valero. Oficialmente, esta obra forma parte del canal de acceso, exactamente es la fase II, y la intención es que los viajeros que lleguen el año que viene sean trasladados mediante lanzaderas hasta la estación del Norte.
EL PARQUE CENTRAL
La llegada del AVE también tiene consecuencias urbanísticas para Valencia, con la liberación de una enorme pastilla de terreno, ahora ocupada por las vías. Con una superficie que supera los 650.000 metros cuadrados, el desarrollo urbanístico del Parque Central debe lograr plusvalías suficientes para costear una parte de las obras ferroviarias. El convenio firmado en su día entre el Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Fomento detalla el número de viviendas que se construirán a ambos lados del bulevar Federico García Lorca.
Si hubo un escollo en esta operación fue la decisión de mantener cuatro torres de 25 plantas en los extremos norte y sur del rombo que formará la gran zona verde que ocupará la actual playa de vías. El gobierno municipal pidió en un principio al Gobierno que aportase vía presupuestos el dinero en el que se valoraban dichas parcelas, con el propósito de no levantar viviendas. Finalmente, no se alcanzó dicho acuerdo y se ha mantenido la edificabilidad.
Al tratarse de un plan tan complejo, la parte ferroviaria está unida de manera indisoluble a la urbanística. El ejemplo más cercano en el tiempo es la demolición de las naves del antiguo complejo industrial de Macosa, pues se ha adelantado para dejar espacio a las vías provisionales del AVE y para regenerar esta parte de la ciudad.
La sociedad Parque Central promoverá un concurso internacional de arquitectos y paisajistas para el gran jardín. La intención es que sea peatonal, abandonando así la idea de hace lustros de abrir una gran diagonal para el tráfico.
EL TÚNEL PASANTE
Las obras del AVE no terminarán en 2010. La previsión es que entonces se haya avanzado en la tramitación de la estación central definitiva y del túnel pasante, la infraestructura que recorrerá el subsuelo de Valencia desde la estación del Norte hasta la avenida de los Naranjos, pasando por las Grandes Vías y Aragón. De esta forma, el AVE tendrá continuidad hacia el norte, y permitirá conectar Valencia con Barcelona y con el AVE europeo.
De esta forma, la ciudad abandonará la actual configuración ferroviaria en fondo de saco, llamada así porque todos los trenes acaban ‘muriendo’ en la estación del Norte. Con la nueva trama pasante, los vehículos que no finalicen su trayecto podrán continuar su camino. Además, permitirá crear dos estaciones subterráneas más: una en la avenida Aragón y otra junto a la Politécnica.
fuente/lasprovincias.es
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