«No estaremos de brazos cruzados si hacen el centro para los presos en Paiporta»

Los vecinos rechazan el proyecto de Prisiones porque puede conllevar más peligrosidad para el municipio.

Conocer los proyectos que Prisiones planea para su localidad no fue la mejor manera de comenzar el fin de semana para los residentes de Paiporta. Ricardo Forjado, presidente de la asociación vecinal, no oculta su desánimo: «No me parece bien. A nadie le puede gustar esto», remata.
El centro que Instituciones Penitenciarias pretende construir en el municipio estará destinado a presos de tercer grado, que sólo acuden a las instalaciones para pernoctar. Durante el resto del día cumplen con sus obligaciones laborales.
No obstante, esto no tranquiliza a los vecinos. «Puede suponer una peligrosidad añadida», alertan. «No estaremos con los brazos cruzados», advierten.
LAS PROVINCIAS se puso ayer en contacto con los alcaldes de los municipios afectados. El de Paiporta (PP), Vicente Ibor, admitió los contactos con la Delegación del Gobierno, que ayer adelantó este periódico. El responsable mostró cautela ante el proyecto «porque todavía no tenemos solicitud oficial».
Ibor coincide con sus vecinos y califica de «mala noticia» la idea de levantar un centro para presos de tercer grado en la localidad. No obstante, emplea un tono más moderado: «Evidentemente no es la infraestructura más deseable para nuestra población. En todo caso, estudiaremos la propuesta con detenimiento».
El alcalde de Picanya, Josep Almenar (PSPV), por otra parte, dice que es «prematuro» entrar a discutir sobre el centro. De todos modos, aseguró que ninguno de los dos alcaldes implicados «ha dicho que no quiera las instalaciones». durante la reunión.
Los terrenos seleccionados por Prisiones, junto al cementerio viejo de Paiporta, pertenecen al Ayuntamiento de Picanya que los adquirió hace bastantes años. Por eso el alcalde fue invitado a las reuniones.
Almenar no quiso profundizar demasiado en el asunto. «Además, hay otras opciones como Silla y Torrent», dijo. El alcalde de la primera localidad, Francesc Baixauli, aseguró ayer que nadie le había informado de este proyecto. Desde el Ayuntamiento de Torrent respondieron de manera similar; «No se han puesto en contacto con nosotros».
La ubicación resuelve una de las necesidades de todo centro de estas características: que esté bien comunicado. Una estación de metro, muy próxima al lugar elegido, terminaría con este problema.
Los terrenos que pertenecen a Picanya comprenden unos 8.000 metros cuadrados. El propio alcalde la localidad reconoció ayer que esta extensión es insuficiente. Pero el Gobierno ya ha mantiene contactos para comprar una zona adyacente que es propiedad de un particular.
Desde Delegación de Gobierno, que convocó a los dos alcaldes para informarles del proyecto y realizó una visita a los terrenos, no quisieron ayer hacer declaraciones.
Más allá de las polémicas, la realidad es que Valencia necesita un nuevo Centro de Inserción Social (CIS) para terminar con la saturación del actual, ubicado en el complejo de la cárcel de Picassent, y que reúne a más de 500 reclusos.

fuente/lasprovincias.es


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